La vida es la hostia

Antes de lanzarse a la aventura de escribir, César Ortiz tenía muchas cosas a las que un joven jamás se plantearía renunciar: un trabajo fijo, vacaciones remuneradas y un buen sueldo que le permitía vivir holgadamente. El único problema..., que no era feliz. Después de dejarlo todo para luchar por sus sueños, ha podido comprobar que lo único que nos impide disfrutar la vida al máximo son las trabas que nosotros mismos nos ponemos. Aquí tienes los pasos para aprender a amarte más y empezar a disfrutar de todo lo que la vida tiene que ofrecerte: pasa tiempo contigo mismo, atrévete...